POESÍA GENERAL

 

 

Enrique Greenzier

 

   (Panamá)

 

                              ANATÓMICA

 

--Pronto, pronto, doctor, abrid sin miedo.

¡No oís cómo palpita aquí en el fondo

  la queja de un sollozo quedo, quedo!

  Abrid, abrid, doctor, que está muy hondo.

 --¿Dónde le duele a usted?

 --Aquí escondido.

 --Algún tumor tal vez, un cuerpo extraño.

  --Es un dolor que ha tiempo lo he sentido.

  Abrid, abrid, doctor, que aquí hay un nido

 Y lo habita un reptil: ¡El desengaño!

  --Enfermedad mortal, pobre paciente,

   no la cura la ciencia en su adelanto...

  ¿Extraigo el corazón? ...

 --Precisamente

   el corazón, doctor...¡Me duele tanto!

 

 

  Carlos J Alfaro

 

(Argentina)

 

MUCHACHA CON OJOS DE LUCIÉRNAGA

 

Yo te busqué, muchacha, en otros ojos,

en otras mariposas del verano:

busqué tu cara en diferentes rostros

y te besé la boca en otros labios.

¡Ah! Cuantas veces llamaste a mi puerta

con la piel de rocío de tus manos,

y escuche cada uno de tus pasos

burlando los silencios de mi cuarto...

Entonces despertaba y era el viento

que tomaba las formas de tu mano

y agitaba la rama de los árboles

para ocultar tu nombre entre los pájaros...

A veces, cuando un nuevo desengaño

con gusto a sal humedece mis labios

y en mi noche de estrellas apagadas

me emborracho con vinos que están agrios...

Tu me llamas con cantos de sirenas

y untas con miel aquestos panes ácimos,

y me miras con ojos de luciérnagas

y pones alas a mis pies de barro...

No sé si existes o si te he soñado,

pero tú me redimes de fracasos

Porque enciendes la llama de los sueños

en estos pobres leños apagados

y descubres azules horizontes

en el prosaico cielo cotidiano.

¡Que importa si eres sólo una esperanza:

Es tan lindo vivir enamorado!

 

Julio A Calcagno

(Venezuela)

 

TUMBAS HÚMEDAS

 

Al ocultarse el sol tras la montaña,

Me dirigí ayer tarde

al triste sitio donde al fin concluyen

las locas vanidades.

Mirando los altísimos cipreses

y los llorosos sauces,

y la rosa común, y el mausoleo

de cincelado jaspe,

sentí en lo más profundo de mi alma

dolor inexplicable,

al ver que hasta en la casa de los muertos

existen los contrastes.

Otra cosa observaba al poco rato

con extrañeza grande:

muy húmedas estaban unas tumbas,

otras secas hallábanse.

"Decidme – pregunté al sepulturero --:

¿cómo puede explicarse

que mientras unas tumbas están secas,

otras húmedas se hallen?"

Y el viejo guardador de los difuntos

repuso con voz grave:

"Los que reposan en las tumbas secas,

señor..., no tienen madre".

 

         

 

 

Ilda Elena Merlo

Argentina

COBARDIA

 

Aún conservo la pena que me envolvió esa tarde

en que yo tuve miedo y tu fuiste cobarde.

Era un tiempo en que el aire se aromaba de tilos

y en nuestros corazones galopaba el cariño.

Me encontraste, ¿recuerdas? desterrando un olvido,

yo te hallé tras la copa, solitario y sombrío.

Y todo fue tan simple como el agua y el vino

unimos nuestras manos y el mundo fue distinto.

Y soñamos el sueño de las pequeñas cosas

un hogar con su fuego, un jardín con sus rosas.

Después...fuimos quitando hojas al almanaque

y entre pausas y esperas se nos fue haciendo tarde.

Porque ante los escollos, cual marinos cobardes

lloramos en la orilla, mientras se hundía la nave.

 

 

Borges y su genio.

(Argentina)

(POEMA CONJETURAL)

El doctor Francisco Narciso de Laprida,

asesinado el día 22 de septiembre de 1829 

por los montoneros de Aldao, Piensa antes de morir:

 

Zumban las balas en la tarde última.

Hay viento y hay cenizas en el viento.

Se dispersan el día y la batalla

deforme, y la victoria es de los otros.

Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.

Yo, que estudié las leyes y los cánones,

yo, Francisco Narciso de Laprida,

Cuya voz declaró la independencia

de estas crueles provincias, derrotado,

de sangre y de sudor manchado el rostro,

sin esperanza ni temor, perdido,

huyo hacia el sur por arrabales últimos.

Como aquel capitán del Purgatorio

que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,

fue cegado y tumbado por la muerte

donde un oscuro río pierde el nombre,

así habré de caer. Hoy es el término.

La noche lateral de los pantanos

me acecha y me demora. Oigo los cascos

de mi caliente muerte que me busca

con jinetes, con belfos y con lanzas.

Yo que anhelé ser otro, ser un hombre

de sentencias, de libros, de dictámenes,

a cielo abierto yaceré entre ciénagas;

Pero me endiosa el pecho inexplicable

un júbilo secreto. Al fin me encuentro

con mi destino sudamericano.

A esta ruinosa tarde me llevaba

el laberinto múltiple de pasos

que mis días tejieron desde un día

de la niñez. Al fin he descubierto

la recóndita clave de mis años,

la suerte de Francisco de Laprida,

la letra que faltaba, la perfecta

forma que supo Dios desde el principio

En el espejo de esta noche alcanzo

Mi insospechado rostro eterno. El círculo

Se va ha cerrar. Yo aguardo que así sea.

Pisan mis pies la sombra de las lanzas

que me buscan. La belfas de mi muerte,

los jinetes, las crines, los caballos,

se ciernen sobre mí...Ya el primer golpe,

ya el duro hierro que me raja el pecho,

el íntimo cuchillo en la garganta.

 

     Un poema creado sobre una conjetura.

El pensamiento último de un hombre

antes de su violenta muerte.

    En este caso, Don Francisco Narciso de Laprida.

     Solo un gran escritor puede hacer esto

con tanta maestría.

Es la mejor lectura para las generaciones jóvenes.

     No hace falta mirar hacia afuera.

Estuvo y está aquí, fue y es nuestro. Es y será:

 JORGE LUÍS BORGES   “ARGENTINO”

 

 

Marita Minellono

Argentina

CAOS

Yo no tengo la culpa de haber llegado tarde

a la fiesta que el mundo tenía preparada.

Cuando crucé su puerta crujían las columnas,

morían de tristeza las pálidas estatuas,

y los hombres lloraban los misterios eternos,

se comían entre ellos, perdían la palabra

en un caos profundo como el mar solitario

que derrumba, transita e inaugura la calma.

Yo pretendí salvarme por caminos azules,

hice un muro de libros detrás de mis espaldas.

me hice amiga del árbol y la espiga naciente,

inventé alguna historia con pájaros y magia,

y desperté un domingo masticando despacio

la carne de algún hombre cuyo rostro ignoraba.

 

"A SALVO"

Fondo Editorial Bonaerense

La Plata - Buenos Aires - Argentina - 1980

 

 

 

 

 

Atahualpa Yupanqui

(Argentina)

TIEMPO DEL HOMBRE

 

La partícula cósmica que navega en mi sangre

en un mundo infinito de fuerzas siderales.

Vino a mí tras un largo camino de milenios

cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera, raíz desesperada.

Hundida en el silencio de un desierto sin agua.

Luego fui caracol, quien sabe dónde.

Y los mares me dieron la primera palabra.

Después, la forma humana desplegó sobre el mundo

la universal bandera del músculo y la lágrima.

Y brotó la blasfemia sobre la vieja tierra.

Y el azafrán, y el tilo. La copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer un Hombre.

Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.

Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna.

Otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas.

Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.

Converso con las hojas en medio de los montes

y me dan su mensaje las raíces secretas.

Y así voy por el mundo sin edad ni destino.

Al amparo de un cosmos que camina conmigo.

Amo la luz, el río, el camino y la estrella

y florezco en guitarras porque fui la madera.

 

Hamlet Lima Quintana

(Argentina)

LA GENTE QUE SE NECESITA

 

Hay gente que con sólo decir una palabra

enciende la ilusión y los rosales;

que con sólo sonreír entre los ojos

nos invita a viajar por otras zonas,

nos hace recorre toda la magia.

Hay gente que con sólo dar la mano

rompe la soledad, pone la mesa,

sirve el puchero, coloca las guirnaldas;

que con sólo empuñar una guitarra

hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con sólo abrir la boca

llega hasta los límites del alma,

alimenta una flor, inventa sueños,

hace cantar el vino en las tinajas

y se queda después como si nada.

Y uno se va de novio con la vida

desterrando una muerte solitaria

pues sabe que a la vuelta de la esquina

hay gente que es así, tan necesaria.

 

 

Mario Benedetti

(Uruguay)

 

NO TE SALVES

 

No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer los párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo

pero si

pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

solo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces

no te quedes conmigo.

 

 

 

 

Julia Prilutzky Farny

(Argentina)

LA PATRIA

 

Se nace en cualquier parte, es el misterio,

es el primer misterio inapelable,

pero se ama a una tierra como propia

y se quiere volver a sus entrañas.

Allí donde partir es imposible,

donde permanecer es necesario,

donde el barro es más fuerte que el deseo

de seguir caminando.

Donde las manos caen bruscamente

Y estar arrodillado es el descanso,

donde se mira el cielo con soberbia,

desesperada y áspera,

donde nunca se está del todo solo

donde cualquier umbral es la morada,

donde se quiere amar y dar un hijo

y se quiere morir, está la patria.

 

 

Quede registrada mi admiración, por la que yo considero - respetando la opinión de

todos los demás - La mejor poeta que dieron las letras argentinas.

Pedro Lapido Estran.

 

 

 

 

Pedro Lapido Estrán

(Argentina)

SIMPLEMENTE VIVIR

Fragmento de La Epopeya "El Hombre"

 

Simplemente vivir tal vez no sea,

más que el sino angular del ser humano

desde el origen mismo de los tiempos,

-si alguna vez el hombre ha comenzado-.

Porque el hombre aparece entre las piedras

desde tiempos remotos e ignorados

y burlándose a veces de las ciencias

nos asombra de pronto un cavernario.

Tal vez sea el mismo hombre reciclado

en enigmas de gases incorpóreos,

en minúsculos dioses microbianos,

o en etéreos submundos nebulosos,

que son dimensionales o sagrados.

Porque: qué sabe el hombre de si mismo,

Si en un hurgar de absurdos atavismos

no descubrió su historia: ¡La ha inventado!.

Y en vano seguirá buscando un hueso

que le demuestre que él es más que eso:

un paria cuyo origen ha olvidado.

Tal vez es la ignorancia de su cuna

lo que sumerge al hombre en una bruma

de demenciales odios ancestrales.

Puede ser que hasta crea que ha nacido

para ser Dios final de los caídos,

sobre una lápida de iniquidades.

¡Tan distinto es el hombre de los hombres!

es tonto y es genial; enano y alto.

Es buitre y es chacal; paloma y ganso.

Es pastor y guerrero de la fe;

Mata en nombre de Dios como del Diablo;

reza e insulta con la misma boca

y hiere y cura con la misma mano.

Ha inventado que es rey del universo

cohabitando en un barrio de galaxia.

Cree ser hijo de un Dios que nunca ha visto,

Tal vez para ser fruto en vez de planta.

También en nombre de El, exalta vidas;

Por la misma razón, las acapara,

y otorgándose títulos divinos,

en nombre de ese Dios," bendice y mata ".

///

Delfina Acosta

(Paraguay)

VUELVO PRONTO

 

Tras un hombre que amé en la primavera
se marchó mi vestido, enamorado.
Él me abrazó diciendo "vuelvo pronto".
La flor que me dejó arrugó mis manos.

Mi chal de Cachemira se llevó
quien me acostó a la sombra del verano,
y mudó a sus mejillas mi color,
y la sal de sus besos a mis labios.

Mi abrigo beige que calentó un otoño
me lo quitó, sobre el sofá, jugando,
el hombre de otra, que me dijo hallar
de soledades llenas nuestras manos.

Que todo se llevaron. Fue muy fácil
bajar el cierre de mis dos leopardos,
arrugar mis vestidos, deshojar...
A veces me sangraban los costados.

 

 

http://delfinaacosta.blogspot.com/

 

 

 

 

 

José Ángel Buesa

"Cubano y eterno", aun contra la opinión académica.  

POEMA DE LA DESPEDIDA

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. 

Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.

 No sé si me quisiste... No sé si te quería...

O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

 

Este cariño triste, apasionado, y loco,

 me lo sembré en el alma para quererte a ti.

 No sé si te amé mucho...no sé si te amé poco 

pero sí sé que nunca volveré a amar así.

 

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,

 y el corazón me dice que no te olvidaré; 

 pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, 

tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

 

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, 

 mi más hermoso sueño muere dentro de mi... 

pero te digo adiós, para toda la vida, 

 aunque toda la vida siga pensando en ti.

 

 

José Ángel Buesa

"Cubano y eterno", aun contra la opinión académica.  

CARTA A USTED

SEÑORA:  

Según dicen, ya usted tiene otro amante.

 Lástima que la prisa nunca sea elegante... 

 Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa 

 se resigne a ser viuda sin haber sido esposa, 

 y ni remotamente le discuto el derecho 

 de compartir sus penas, sus goces y su lecho;

pero el amor, señora, cuando llega el olvido,

también tiene el derecho de un final distinguido.

Perdón, si es que la hiere mi reproche; perdón,

aunque sé que la herida no es en el corazón... 

 Y, para perdonarme, piense si hay más despecho 

en lo que yo le digo que en que usted ha hecho; 

pues sepa que una dama, con la espalda desnuda, 

sin luto en una fiesta, puede ser una viuda 

 - pero no, como tantas, de un difunto señor -,

 sino, para ella sola, viuda de un gran amor.

Y nuestro amor, ¿recuerda?, fue un amor diferente

 -al menos, al principio; ya no, naturalmente: 

Usted era el crepúsculo a la orilla del mar, 

 que, según quien lo mire, será hermoso o vulgar.

 Usted era la flor que, según quien la corta,

 es algo que no muere, o es algo que no importa.

 O acaso, cierta noche de amor y de locura,

 yo vivía un ensueño...y usted una aventura.

Usted juró, cien veces, ser para siempre mía: 

 yo besaba sus labios, pero no lo creía... 

 Usted sabe -y perdóneme-, que en ese juramento

 influye demasiado la dirección del viento. 

 Por eso no me extraña que ya tenga otro amante,

  a quien quizás le jure lo mismo en este instante.

 Y como usted, señora, ya aprendió a ser infiel,

 a mí, así, de repente... me da pena por él.

Sí, es cierto: Alguna noche su puerta estuvo abierta, 

 y yo, en otra ventana, me olvidé de su puerta; 

 o una tarde de lluvia se iluminó mi vida 

mirándome en los ojos de una desconocida;

 y también es posible que mi amor indolente 

desdeñara su vaso bebiendo en la corriente. 

 Sin embargo, señora, yo, con sed o sin sed, 

nunca pensaba en otra si la besaba a usted.

Perdóneme, de nuevo, si le digo estas cosas,

 pero ni los rosales dan solamente rosas; 

 y no digo estas cosas por usted, ni por mí, 

 sino por los amores que terminan así... 

 Pero vea, señora, qué diferencia había 

 entre usted, que lloraba, y yo, que sonreía,

 pues nuestro amor concluye con finales diversos:

Usted, besando a otro; yo, escribiendo estos versos...

 

 

SOBRE BUESA:

 

   He leído tantos conceptos negativos de parte  

  de sus pares -académicos ellos-

  que sería demasiado, enumerarlos a todos.

  Pero han escrito, que en su obra se radica

  un sentimiento de frustración e impotencia, que

  es irónica y amarga, lindando ha veces con

  el cinismo. Lo han llamado "cursi", "almibarado",

 "monótono" "fundamentalista de la poesía rimada"

 "poeta de criadas y chóferes" autosuficiente

  y superficial" "machista", etc.

  Han dicho que alimenta la filosofía del "hombre

  promedio de estirpe latina". Y yo me pregunto: 

  ¿Es que la alta cultura reniega del amor?

  Bueno; podríamos creerlo así, ya que se ha

  dicho que  el ámbito de los académicos, es

  una zona donde el amor raramente se instala.

  Yo no lo creo, pero puedo decirles a los

  señores académicos, que no estoy muy seguro

  de que ellos sean capaces de escribir una

  poesía "perfecta", por una simple razón; porque

  una poesía "perfecta", además de contener

  los valores gramaticales, morfológicos , semánticos,

  etc. etc., debe llegar al corazón del lector,

 para radicarse en su espíritu, ha través de la razón.

 Y en eso; Buesa es un grande de la poesía universal.

  Y baste un ejemplo: Yo tengo muchos años

  de lecturas, y en este mismo momento, no recuerdo

   ninguna poesía de académico alguno, pero si

   brotan de mi mente, algunas frases de Buesa:

 

 

Amigo: Sé que existes, aunque ignoro tu nombre,/

No lo he sabido nunca, ni lo quiero saber. /

Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre, /

que es el único modo de hablar de una mujer.

 

He descubierto que también soy "Cursi"

PEDRO LAPIDO ESTRAN

 

 

 

 

 

Roberto Themis Speroni

(Argentina)

1

Felicito a los simples de la especie,

a los que están más cerca de la vida

a los hombres vulgares que no piensan

donde reside el bien y que no saben

que Aldebarán es una estrella helada

por el razonamiento milagroso

de un judío fantástico que puso

su marca pitagórica en la luna.

Los felicito. Ellos constituyen

el árbol de los múltiplos, la "N"

que en la raíz cuadrada se aproxima

a la velocidad del infinito.

Empero, no me sirven esas cosas,

esta salutación, casi reproche.

He visto un astrolabio y un sextante,

y estoy pensando al lado de la esfera.

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2

Mi país no comienza en el cemento

ni termina en la voz de la cebada.

Es infinito, como la mirada

de un niño, sostenida por el viento

Yo poseo de él solo un fragmento,

un tallo, una paloma, casi nada.

Y sin embargo, tengo por ganada

su inmensidad, la sangre de su aliento.

Un algarrobo, y doy con la dureza

una calandria y hallo la ternura

un jinete, y encuentro el habitante.

Y si a Dios procuro en mi simpleza,

me interno legua a legua en la llanura,

y lo tengo ante mi, siempre adelante.

 

Roberto Themis Speroni: 

El placer de recordar a un gran poeta,

como él se lo merece,

 Ple.

 

 

 

José Ángel Buesa

"Cubano y eterno", aun contra la opinión académica.  

POEMA DE LA CULPA

Yo la amé, y era de otro, que también la quería./

Perdónala, señor, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo, /

nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo, /

mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría... /

 Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala, Señor, tú, que le diste a ella /

su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío./

Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera /

turbadora y fragante como la primavera?

¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío /

 sobre la hierba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente, /

como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro, que no la merecía, /

y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño: /

Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa, /

como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriagues extraña nos venció poco a poco: /

Ella no fue culpable, Señor..¡ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella, /

y me diste los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde /

 para matar un sueño porque llegaba tarde.

Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar /

y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara, /

que sería un pecado mayor si no la amara.

Y, por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella, /

 que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,

tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre, /

tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

 

¡GRANDIOSO!

Ple.

 

LEONCIO BUENO

(Perú)

MADRIGAL DEL CAZADOR SIN PRESA


Perdóname, Perucha,
por no haber vencido.
Por no traer entre los dientes la víctima cobrada.
Yo te pido perdón por no servir para ave de rapiña,
por ser, sólo un fabulador insolvente,
enamorado, Perucha,
de tu pan asequible.