La VERDAD en un solo discurso

 

 

Para los que no lo conocen,

el autor era en la guerra de Malvinas, subteniente en comisión,

había terminado el tercer año del CMN y comenzaba a cursar el último año.

En este relato nos muestra claramente LA VERDAD de muchos de nuestros HOMBRES en Malvinas.

Y quiero resaltar una frase de este héroe y conductor de héroes cuando dice:

Ojala todos los argen­tinos nos encolumnemos tras el objetivo de recuperar­las

siguiendo los caminos de la diplomacia, el respeto mutuo y la paz.

Y vale resaltarlo, no vaya a ser que quienes traicionaron a nuestra patria y desmantelaron a nuestras Fuerzas Armadas,

todavía quieran utilizarnos en provecho propio.

 



Palabras del VGM Esteban La Madrid en el Acto realizado en Tigre el día 9 de abril.

 
            La desmalvinización es un hecho que avergüenza a nuestra Patria, porque argentinos cipayos desmerecieron las acciones de un puñado de ciudadanos valientes que partieron a defenderla, haciéndolos parte de un proceso político de nuestra Nación que caía y que nada tenía que ver con ellos.
            Así, nuestros soldados que volvieron y los que murieron heroicamente, se vieron sumidos en el olvido…
Hoy podemos decir que, gracias a Dios, la verdad está saliendo a la luz, gracias a acciones como la que hoy estamos presenciando… un pueblo honrando a un soldado de su Patria y dando a los jóvenes que hoy nos acompañan, un modelo a imitar, a seguir… muchas gracias señor Intendente, muchas gracias Honorable Concejo; bien hecho hermanos veteranos del partido de Tigre… bien hecho amigo Patricio Louzao, muchas gracias Jefe del Regimiento de Infantería 6 por el marco que da a esta ceremonia. Hoy honramos a un héroe y honramos a un padre.
            Señor Horisberger, usted y yo tenemos imágenes distintas de nuestro héroe;
usted: la del hijo, la del joven alegre en su hogar y en la escuela del barrio, la del joven adolescente que avanzaba a pasos agigantados a la madurez; en ambos lugares aprendió algo: valores y amor a la Patria…
           Yo en cambio, tengo la imagen del hombre, la del guerrero de nuestra Patria, como tantos veteranos que hoy nos acompañan, más gordos, más viejos, pero con el mismo brillo en los ojos, con la misma determinación que tuviese su hijo hace 28 años.
           A algunos los llamó, por sus virtudes, a ser modelos para nuestros jóvenes, a ser honrados por sus conciudadanos; a otros no nos consideró dignos y nos dio la misión de dar testimonio de su valor y su coraje, que contemos su historia… pero la verdadera historia!!
Para que los recordemos con orgullo.
           Solo un hecho funde estas dos imágenes de nuestro héroe, la suya y la mía.
El día anterior a nuestra partida a las islas, cuando lo visitó en el Regimiento y lo vio venir corriendo vestido de combate a su encuentro y en esa charla trató de disuadirlo de su acción voluntaria de partir en defensa de la patria…
          Sin embargo allí el hombre, el ciudadano le respondió hablándole del deber, de los camaradas, de la Patria… según Ud. mismo me contara; despidiéndose con un abrazo y dejándolo a Ud con lágrimas en los ojos, observando su ancha espalda vestida con el uniforme de la Patria… seguramente su dolor fue el de todos nuestros padres al vernos partir… ya lo dijo el poeta:
           “cuando el clarín de la patria llama, hasta el llanto de la madre calla”…
Dijo un pensador: “el honor está por encima de la vida y de la hacienda, y de cuanto existe en el mundo, porque la vida se acaba en la sepultura y la hacienda y las cosas que poseemos son bienes transitorios, mientras el honor a todo sobrevive y trasciende a los hijos, y a los nietos, y a la casa donde se mora, y a la tierra donde se nace, y a toda la humanidad, finalmente, como un aroma eterno de virtud”. Lo importante no es cuanto vivimos sino como vivimos y más aún, como morimos.
En eso, El Soldado HORISBERGER nos ha mostrado el camino de la vida digna de ser vivida y hoy, sus vecinos, su comunidad, su Ejército, están aquí para testimoniárselo.

          Nosotros los combatientes servimos a nuestra Patria, a nuestra Nación, alguien dijo que a nosotros no nos pertenece la victoria… pero tampoco la derrota. Sin embargo, el tiempo de ser los responsables de ella ha terminado y hoy aquí, somos testigos de ello!! Los mismos británicos, cuando relatan el combate de monte Tumbledown, cuentan la historia de “Pedro” como ellos lo bautizaron a un combatiente argentino; cuentan como su ataque se vio detenido por un joven que disparaba con furia y desaparecía para aparecer en otra posición, cuentan lo que les costó derrotarlo y como, después del combate le rindieron honores a su bravura… ese era su hijo señor Horisberger… y no lo cuento yo, lo cuenta el enemigo. Por eso le dije al comenzar, que quería contarle la parte de la historia que usted no conoce, la del guerrero. Recuerdo su imagen en nuestras trincheras: callado, responsable, con sus ojos pícaros que miraban riendo; también su rostro curtido por el viento, el agua y el frío. Recuerdo nuestras charlas cuando en la noche durante su turno de guardia hablábamos de sus pagos del Tigre y yo, de San Fernando, que practicaba remo en su ciudad; de sus calles, de las palmeras de la avenida, de pesca, de sus chicas y, por supuesto: del matador y el monumental de Victoria, la cancha de su Club Atlético Tigre. Le gustaba como jugaba Chaparro, su número 10… Recuerdo las noches que rezábamos y pedíamos por nuestras familias en el continente y para nosotros, que si era nuestra hora, que sea peleando y rápidamente, sin sufrir.

              Que contar de Juan Domingo Horisberger ¿cuándo fue voluntario en las patrullas hacia Kent y Challenger?, ¿Cuándo luego del combate en el cerro Dos Hermanas se quedó con las retaguardias para proteger el repliegue del resto de sus compañeros?... Recuerdo la noche del 13 de junio cuando con la sección encolumnada detrás de mí marchamos en apoyo de los infantes de marina, cuando al dejar a la gente protegida en las rocas me fui a recibir la orden de contraataque…. Al bramido del viento y la nieve se sumaba el rugido de los cañones. El suelo temblaba y gigantescas bengalas con su silbido siniestro transformaban la noche en día.

             Al regresar con mis hombres, seguido por el sonido de la radio que informaba al Comandante de la Compañía la situación caótica de la primera línea en todos sus frentes, justo en ese momento, una bengala iluminó los rostros cansados de mis suboficiales y soldados… sus ojos brillaban con decisión, pero sus caras flacas evidenciaban el desgaste de los últimos días. Me sentí conmovido por esos hombres que lejos de intentar una excusa, se levantaban lentamente, tomaban sus armas y me seguían. Las miradas del Sargento Echeverría, de los soldados Minutti, Di Sciulo, la ametralladora de su hijo con González y Andreacola… Todo era un desborde: a retaguardia, la confusión del intercambio de disparos de los integrantes del BIM 5 -algunos ya mezclados en combate cuerpo a cuerpo-; al flanco derecho, las restantes secciones de la Compañía envueltas en combate por el fuego y hacia el mar el combate en Monte Williams. Las ráfagas enemigas buscaban por todas partes un cuerpo para alojarse.

             Cuando ordené “seguirme” nadie dudó. Un nudo atenazaba mi pecho… que ejemplo, que valor, que sentido del deber irradiaban esos hombres. Cruzamos un pequeño valle en silencio, Pasamos por una posición donde desde una radio llamaban a un operador que tal vez ya nunca contestaría… y al llegar al centro del valle vimos por el visor nocturno que quienes se encontraban a corta distancia no eran propia tropa… eran británicos. Situación increíble se había generado, en medio de un valle pelado a merced del enemigo!!. Los ingleses abrieron fuego impidiendo la reunión con el resto de la sección. que, para no delatar su ubicación (desventajosa por cierto) no había contestado el fuego.

             Nos hicimos fuertes en el cerro y se combatió con fiereza durante toda la noche. Cada ráfaga británica era respondida por otra igual. Con el transcurrir del tiempo el enemigo comenzó a ganar la espalda y la situación se hizo complicada. No obstante, cada vez que creían haber silenciado las ametralladoras, Horisberger y Poltronieri disparaban nuevamente con sus cañones al rojo. El lanzacohetes restante agotó su munición contra los nidos de ametralladoras y lentamente la situación comenzó a desbalancearse. Sin apoyo de morteros, ya agotada su munición, sin radios, sin visores, sin cohetes y casi sin munición los infantes venderían cara la posición.

             Repentinamente la ametralladora de Horisberger, al rojo, se trabó, Andreacola le pasó el otro cañón. Dos veces esperó una pausa de fuego para regular los gases sin éxito. Una ráfaga en su pecho lo arrojó hacia atrás. El Jefe de Sección y el soldado González llegaron a su lado para verlo morir sin un quejido con su ametralladora aún en los brazos. La situación comenzó a descontrolarse pero los británicos no conseguían tomar la cresta. Las trazantes levantaban lluvias de piedras, las bengalas daban un toque lúgubre y las explosiones de los cohetes y misiles daban la sensación de que en el lugar, la temperatura era más elevada aunque hiciese frío y nevase. Algunos hombres empezaron a caer heridos y otras armas a silenciarse. En su cubierta de rocas eran alcanzados por el fuego Gómez y Ramos; cerca de ellos y más hacia el oeste Duarte y hacia atrás Peralta. La posición donde estaba el Soldado Delfino con su Jefe de Grupo y otros más cayó recién cuando estos estaban casi sin munición. Los Soldados Rodríguez (3), Balvidares (4) y Bordón (5), tomaron cargadores abandonados de las posiciones y eran de los pocos que aún tenían munición. No pensaban siquiera en rendirse y cayeron disparando contra los ingleses que intentaban avanzar por el flanco derecho para rodear la posición obligándolos a replegarse. Si lo hubiesen logrado, toda la fracción hubiese caído bajo sus disparos.... Inmediatamente fueron heridos en otro pozo Adorno y Pedeuboy intentando detener una fracción británica que avanzaba por su derecha . El Soldado Delfino y otros más permanecieron en sus trincheras hasta que sin munición, fueron capturados.

              Al ir replegándose se ubicaron en posición nuevamente entre las rocas para disparar, era suicida jugar a la ruleta rusa. Los pocos hombres reunidos decidieron nuevamente vender cara su vida y comenzaron el fuego. Allí cayó heroicamente empuñando su fusil FAP en automático Walter Becerra (6), aquel que siempre hablaba de su novia en las noches de mate en las posiciones… Cayó también Echave (7) combatiendo con furia (quien, agotada su munición le pidió a su Jefe de Sección la pistola para morir matando). Nadie corrió ni huyo, el caos se adueñó del lugar pero no de sus almas. Así, agotados pero sin entregarse, las primeras luces del 14 de junio vieron a una Sección diezmada pero no vencida llegando a la base del cerro protegidos por la ametralladora de Poltronieri (8), quien, en un acto más que heroico se quedó nuevamente para proteger el repliegue..

              El Combate llegaba a su fin, luego de casi 6 horas de combate la “Right Flank” de los Guardias Escoceses, superior tres veces en número había conquistado el objetivo

Aún recuerdo el final, al ingresar a Puerto Argentino, cuando me di vuelta y miré los cerros que fueron nuestro hogar durante dos largos meses, el rostro de Juan y el del resto de nuestros caídos desfiló delante de mí… y sentí que se quedaba a custodiar nuestra casa, nuestras posiciones.

             Dijo un Veterano que Malvinas fue un punto de inflexión en nuestra historia… Nada será igual para nosotros después de eso. Ojala todos los argen­tinos nos encolumnemos tras el objetivo de recuperar­las siguiendo los caminos de la diplomacia, el respeto mutuo y la paz.

             De su hijo aprendí que el vencedor no siempre es aquel que dispara primero. Aprendí también que la dignidad de la Patria es un requisito insustituible, amor a nuestra tierra es una condición con la cual se debe vivir y en las acciones de los ciudadanos con honor.

             Soy sincero y auténtico porque lo que le he relatado no me lo contó nadie, lo viví yo y así lo transmito… nuestros jóvenes lucharon como leones, se batieron como valientes, levantaron sus pechos hacia el enemigo, con sus armas en la mano, defendiendo no un pedazo de rocas o una isla, lo hicieron mirando al enemigo a la cara, con valor, con dignidad, orgullosos y soberbios, como los héroes de nuestra historia, como los del libro de lectura!!! Yo vi sus rostros brillar en la oscuridad reclamándome tomar decisiones, yo sentí sus miradas dándome ánimo y diciéndome que podíamos dar más, yo los oí rugir como el tigre disparando sus armas!!!

             Por eso señor Horisberger comencé diciendo que usted y yo teníamos imágenes diferentes, la suya, la de padre e hijo, que la conoce mejor que nadie; la mía, la conozco solo yo y tenía obligación de transmitírsela. Su hijo y los veteranos que hoy se encuentran presentes me enseñaron mucho y mi vida no es la misma después de conocerlos…

           Termino mis palabras contándole una confidencia: en los días finales me llegó un telegrama muy breve de mi padre, lo imagino en el correo a la salida de su trabajo escribiéndolo, seguramente con una lágrima… en el me daba valor para los momentos que se avecinaban y me recomendaba cuidar a mis hombres… no pude cumplir ese pedido y 7 de ellos quedaron para siempre en las Islas… pero no tenga duda que mientras corra sangre en mis venas, le contaré a mis conciudadanos quienes fueron los muchos soldados Horisberger que combatieron por el honor de la Patria en Malvinas, se lo prometo.

            Por lo demás, cada uno de los veteranos que nos encontramos acá se siente un poco hijo… porque somos todos hermanos de la guerra…
Cierro repitiendo el bramido de tigre que su hijo soltó hace 28 años: ¡VIVA LA PATRIA CARAJO!